Por un Estado Laico

 

El domingo 2 de julio se realizó en diferentes partes del país la marcha del orgullo gay o LGTBI, para incluir las diferentes diversidades sexuales. En el caso concreto de Bogotá se marchó para exigir un Estado Laico, es decir un Estado donde las creencias y prácticas no sean las bases de sus leyes y jurisdicción. Pero ojo, los que salimos a marchar no estábamos pidiendo que dichas prácticas religiosas fueran prohibidas; pues somos fieles a la idea de que las personas creyentes en las diferentes religiones tienen el derecho a creer en lo que quieran y a interpretar a la deidad en la que creen como compasiva o vengadora, eso es cuestión de cada uno y una. Nosotros y nosotras solo pedimos que las leyes del país que habitamos, de nuestra nación, no se basen en las acciones que se profesan en los cultos religiosos, pues no todos asistimos a templos o no todos tenemos una relación con Dios como la tienen los cristianos, los mormones, los pentecostales entre otras religiones. Veámoslo como una cuestión básica de respeto.

 

Ustedes dirán: “pero si Colombia ya tiene leyes que protegen a los gays” y en cierta medida la anterior afirmación es cierta, hemos ganado algunas peleas jurídicas, alcanzado reconocimientos legales que cualquier ciudadano tiene por el hecho de nacer en Colombia, pero que por nuestra educación y por la moral inquisidora de algunos colombianos, las personas que son sexualmente diversas no tenían. Entonces, si bien es cierto que tenemos leyes, también tenemos un grupo de personas que cada vez que la población lgbti empieza a ser tratada humanamente, salen con sus símbolos religioso, su biblia, y agua para hidratar esa boca y poder “predicar” cuanto salmo homófobo encuentren.

 

Recordemos que las personas que hacen parte de la población LGTBI tiene derechos por el hecho de ser seres humanos, pero no los pueden ejercer porque algunas personas no consideran que estos sean idóneos para que los reclamen y ¿Por qué creen esto? Porque la biblia lo dice, o al menos es lo que estos interpretan. Aclaramos que no tenemos nada contra la biblia, es un texto que llena de enseñanzas, pero no podemos basar nuestras leyes en cada página de lo que dice este libro, la biblia es atemporal y debería ser interpretada según el contexto. Volviendo al tema, así como Dios creó un libro para crear acuerdos con sus feligreses, los seres humanos creamos acuerdos para convivir con otros seres humanos, estos acuerdos son los Derechos Humanos y las constituciones de cada país, entre otros.

 

De manera que, si una parte de la población decide interactuar con los otros seres humanos en vez de interactuar con una deidad, lo más justo no es que nos regimos bajo los acuerdos que creamos entre nosotros para llevar la fiesta en paz. Si se quiere tener una relación con Dios, pues usted cumpla los acuerdos que asume con él, pero no se ponga a querer cambiar los acuerdos que se han hecho entre los hombres sólo porque no van de acuerdo con su religión.

 

Ahora, hay personas de la población LGTBI que son creyentes y ven en los seres superiores, quieran como los quieran llamar, fortaleza para sobrevivir a la discriminación todos los días. Porque, aunque hayamos ganado victorias legales, quedan en decretos, sentencias y demás documentos que se pueden encontrar en internet, pero que no se encuentran en la práctica. Ejemplo de ellos es que en Colombia se siguen reproduciendo rechazos constantes a las personas trans, especialmente a las mujeres trans, en sectores como la educación y la salud. La chicas trans tienen el mismo derecho que una mujer cisgénero[1] tiene a estos dos servicios, y las leyes colombianas las amparan, la diferencia es que la sociedad no, el rechazo de sus compañeros en las aulas de clase, las constantes burlas, el desconocimiento del plantel docente (en el caso de la educación) y de los médicos (en el caso de la salud) sobre la diversidad sexual ha hecho que muchas mujeres trans y personas sexualmente diversas se sientan violentados, se sientan como un foco de burlas.

 

Lo anterior refuerza más nuestra posición de exigir un Estado laico, donde no solo las leyes incluyan y protejan a la población LGTBI del país, también donde se promuevan cambios en la educación, específicamente en la información que se da sobre las poblaciones LGTBI, es necesario empezar a vincular los factores biológicos con los sociales y dejar los temas de religión aparte, que sea una creencia personal. Es necesario que nuestra moral no se base en rechazar a todo aquello que la biblia dice que es malo, sino que se base en el respeto a la diferencia, que, si no se está de acuerdo, lo exprese por medios menos violentos. Enseñémosle a las generaciones jóvenes que la empatía y el acceso a una información correcta sobre las diversidades de la humanidad, sean sexuales, de religión, de raza, de clase, son más provechosas que el rechazo.

 

Lorena Galeano Rodríguez

Sociologa

Representante del Grupo Rosarista de Interés en las Identidades sexuales y de género (GRIIS)

Fotografía: Lorena Galeano Rodríguez

Pride Bogotá, 2 de Julio

2017

 

 

 

[1] cisgénero es alguien cuyo sexo al nacer e identidad de género coinciden.